Lunes, 12 de septiembre de 2005
Hasta ahora asociaba a Brian Aldiss con 'A.I.' y con Spielberg, y pese a mi declarada admiración por el viejo proyecto de Stanley Kubrick finalmente adaptado por el director de 'Tiburón', pensaba que sería un escritorzuelo mediocre como tantos otros. Pero he aquí que una tarde, hurgando en una tienda de segunda mano, llegó a mi un ejemplar de 'A cabeza descalza'. Tras leer la sinopsis supe inmediatamente que debía salir de allí con el libro. Pagué los 6 euros que me pidieron, inicialmente algo receloso de pagar tanto por un ejemplar usado, y ahora que lo he terminado me hago cruces. ¿Que inútil pudo desprenderse de tamaña obra de culto?
Tristan Tzara, Dadá y sus coétaneos ya flirtearon con la escritura automática y la poética del absurdo durante las vanguardias europeas de los años 20, y William S. Burroughs nos dejó obras crípticas y alucinadas como 'El almuerzo desnudo'. Si hay libros a los que podemos llamar 'experimentales', sin duda el de Aldiss es uno de ellos. Experimental y, nunca mejor dicho, lisérgico: en un hipotético futuro, Europa intenta en vano recuperarse de la Guerra de las Cabezas Drogadas, en la que los 'árabes' han lanzado potentes bombas de LSD por todo el viejo continente. La alucinación se ha convertido en una forma de vida, en la constante perceptiva de un mundo que ha perdido la noción del tiempo, del espacio y de la realidad. El enemigo es también incierto, algo que no se aclara en el libro: ¿los árabes? ¿qué árabes? ¿de dónde son? Pero ahora ya nada importa, puesto que la gran mayoría de la población, bajo los efectos del bombardeo, vive felizmente colocada, como en una película surrealista que no acabará hasta que se les pare el corazón. La novela empieza en Francia, país que se mantuvo neutral en la guerra y, por lo tanto, no fue atacado. El autor dibuja una ocre ciudad de Metz poseída por la miseria, el pesimismo y el aburrimiento; empiezas a leer pensando qué bien escribe este tipo, para ver cómo, a medida que Colin Charteris llega a su destino, Inglaterra, y empieza a inhalar el aire del lugar, va perdiendo la capacidad de razonar y expresar las ideas ordenadamente, todo se diluye en un cerebro que bulle estimulado por la droga, las palabras se hibridan, nada es lo que parece y el caos toma las riendas de la narración.
Aldiss dijo en su día que 'A cabeza descalza' era prácticamente intraducible. Lo es. La traducción española debe considerarse más una interpretación del texto original que una reproducción fiel. El cambio de estilo, de la evocadora y amarga sobriedad de Metz al delirio liberado de toda norma gramatical y limitación semántica —¿el ejercicio de metalenguaje definitivo?— de Inglaterra, puede suponer un shock en el primer contacto. Pero si aceptas el juego de la novela y comprendes que en un lugar donde el aire es LSD no se puede actuar ni pensar de forma racional te acabas enganchando irremediablemente a la delirante historia de la Revolución definitiva: revolucionados el cuerpo y la mente de los terrestres, ahora sólo falta institucionalizar el desconcierto, encontrar, si la hay, la lógica de la vida-trip. Y el protagonista, Colin Charteris, se convertirá, de la noche a la mañana, en el inesperado Mesías que intentará enterrar definitivamente el mundo tal y como se lo conocía antes de la Guerra. Cada capítulo se cierra con varios poemas sobre los últimos acontecimientos, un recurso curioso aunque no del todo aprovechado. Quizá la traducción no supo extraer a la mayoría de los poemas la emoción y la musicalidad que podrían tener originalmente; sin embargo, hay ocasionales destellos de belleza y, sobretodo en los poemas que cierran el libro, resultan muy conmovedores y entrañables.
Difícil pero definitivamente inigualable, 'A cabeza descalza' es toda una experiencia, una obra maestra del surrealismo que parte de una alocada premisa de ciencia-ficción para construir una arriesgada e irreverente parábola sobre la actitud ante la vida y ante las expectativas que ésta genera.
Por: Toni Junyent | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
estoy muy interesado en leer Borroughs y a Buckowsky, actualmente leo "El Inmoralista" de André Gide, me interesa mucho la gente de esta generación, y sus obras, me parecen diferentes por lo poco que se de ellas, me pillaré tb el que recomiendas aquñi. Un blog muy completo y sustancial, si señor. Saluditos!
aw.s | 01-12-2005 02:26:45