Lunes, 30 de mayo de 2005
Cuando escribí este artículo, días despues de que el Barça celebrara el alirón liguero, aún no se sabía que el Comité de Competición iba a multar a Eto'o con 12.000 euros. Decir que me parece una medida desproporcionada y que no se habría dado si la prensa madrileña no hubiera hurgado en la herida con tanto regocijo. El haberse quedado sin marcar las dos últimas semanas y ceder involuntariamente el pichichi a Diego Forlán me parece suficiente castigo —de la Providencia, el mejor juez que hay— para Samuel Eto'o.
Los periodistas damos miedo. Según cuenta Samuel Eto'o, esta mañana amigos y compañeros le han llamado y le han dicho que mirara la que había liado, que leyera el As y el Marca. Como si no supiéramos que el As y el Marca personifican el revanchismo y la envidia merengue. Eso ahora; cuando les iba bien a ellos y nosotros sufríamos de la mano de Gaspart y Van Gaal, entre otros, personificaban el orgullo patrio desbordado y la sana mofa antibarcelonista. Eto'o también debe haberse conectado a Internet y visto como el grito de “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” que repitió varias veces anoche, a coro con el público y sus compañeros, ha causado estragos. Probablemente, aunque él niegue presiones, también debe haber charlado amistosamente sobre su gamberrada con algún directivo del Barcelona. Y entre todos, le han convencido: ha convocado una rueda de prensa rectificando su comportamiento y diciendo que quiere y valora mucho al Madrid. No lo pongo en duda, el Madrid lo trajo del Camerún y él debe estar agradecido. Pero también hemos visto a lo largo del campeonato como Eto'o se ha tomado esto como una revancha contra el club que preside Florentino Pérez y, en particular, contra el mismo presidente. Florentino es el gran perdedor del año, en todos los frentes, y esa palmadita irónica de Eto'o, ese fresco desquite, ese “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” no le debe haber sentado nada bien. Puede estar contento: su guardia pretoriana mediática no le ha dado la espalda.
Pongámonos analíticos. Si 'cabrón' fuera una especie de palabra tabú, ancestral y temida, de esas que no se dicen y que cuando se dicen remueven pasados oscuros y despiertan tempestades, entendería mejor la sangría madridista. Pero 'cabrón' es una apostilla que estamos cansados de usar cuando hablamos con nuestra gente. 'cabronazo', 'cabroncete', 'menudo cabrón'... Y no está en la dichosa frase porque queramos cagarnos en los muertos de los madrileños, sino porque rima con campeón.
Si el Barça no fuera campeón y el Madrid no hubiera fracasado estrepitosamente, podríamos aconsejar el ingreso de Samuel Eto'o en un sanatorio, por negar realidades. O si el '¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!' fuera una rabiosamente original frase con la que el futbolista camerunés pusiera la guinda a un encendido y visceral libelo contra el Real Madrid, habría tema de debate. Pero resulta que la estructura 'xxx, cabrón, saluda al campeón' es de lo más viejo que existe. Recuerdo haberla gritado de niño cuando el Igualada de hockey patines era el mejor equipo de España y el Liceo de A Coruña su principal antagonista, “¡Liceo, cabrón, saluda al campeón!”, y en infinidad de contextos deportivos. Es una máxima sin significado, que cada año pasa por muchísimas bocas; es la expresión de una alegría inmensa; es la constatación que, tras unos años en el dique seco y tras soportar los señoritismos y la enjundia del Madrid de los Galácticos por fin vamos a traer una nueva liga a la Plaza Sant Jaume para que rabien en la capital del reino. “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” es esa frase que, no significando nada, que proviniendo del más manido de los lugares comunes, expresa muy claramente lo que sienten los culés desde el momento en que Undiano Mallenco dio por terminado el partido del Ciudad de Valencia. Para Eto'o debe tener cierto simbolismo, es obvio: Florentino lo repudió y él ahora se lo pasa por la cara. De la misma manera que el As y el Marca y la primera línea de la afición merengue, haciendo gala de un atroz madridismo de pandereta, del más rancio patriotismo futbolístico nos han pasado siempre por la cara sus éxitos y nuestros derrumbes. Patriotismo no sólo futbolístico: el terror rojo instaurado en la España analfabeta (gran parte del país) desde la victoria del tripartito catalán se ha convertido en un aliciente para meterse con Cataluña de paso que se meten con el Barça. Aquí no he visto que se rasguen demasiado las vestiduras y clamen al cielo por una insulto banal. Y me atreveré a afirmar que la catarsis que desató el pichichi de la liga con su grito dio lugar al momento más emotivo, más sentido, más puramente culé de la noche. Porque el triunfo no tendría tanto valor si el candidato derrotado no fuera el Real Madrid. Es la misma relación de complementariedad que se establece entre los superhéroes y los supervillanos: uno no tiene sentido sin el otro.
Entonces, ¿porqué rectificar? Ya sabíamos que no saben perder, que nunca sabrán perder. Y Eto'o debía saber que tener la valentía de ser él quien dijera lo que todos querían decir tendría consecuencias. La envidia es uno de las pasiones más primarias del ser humano. Y no le tendría que importar, no hay mejor forma de desahogarse tras un año de duro y gratificante trabajo que decir exactamente lo que se siente. Y Eto'o sentía lo que dijo. También lo sentía yo y muchos culés que estábamos con el “ciento por ciento”, como diría Hristo Stoichkov.
Pero allí en la ciudad del Manzanares estaban sensibles y quisieron plantar cara. La caída del imperio galáctico es tan inminente y evidente que, en el fondo de mi corazón, siento cierta pena por ellos. Son periodistas y a ellos no les importan los contextos y las argumentaciones, sólo les importan las frases, los hechos desnudos, las noticias banales y efectivas. Se dieron cuenta de que la frase de Eto'o era perfecta para lanzarle los perros al camerunés y, de paso, ganarse unos cuartos dándole al desolado madridista una inyección de orgullo. Nada mejor que un titular combativo para aliviar su cosquilleo estomacal y hacerles más llevadera la derrota. Me parece perfecto. Eto'o tendría que sudar de ellos. No ha hecho otra cosa que expresar un sentimiento compartido. Los desplantes son bellos, me recuerdan la época de los duelos entre caballeros de otras épocas, el insulto bien entendido. Pero Florentino —el contendiente de Samuel Eto'o en este duelo— y su séquito no son caballeros, sino quisquillosos empresarios. Han preferido la artilleria pesada, contaminante y efectiva de los medios de comunicación. Y Joan Laporta, que, como Zapatero, es un apologeta del talante, ha debido respirar aliviado al entonar Eto'o, para jodienda de muchos barcelonistas orgullosos, ese falso y cobarde mea culpa.
Hablando de insultos, me parece mucho menos respetuoso tanto para el Madrid como para el Mallorca —los equipos implicados en el resultado del Barça-Levante— la vergonzosa forma de dar por terminado el partido del otro día, con los defensas azulgrana pasándose la pelota autocomplacientemente y los otros mirándoselo como embobados. La SER insistió en la existencia de un pacto verbal establecido para que aquello acabara en empate; nunca lo creí en esos términos, pero lo que ocurrió sobre el campo vino a ser lo mismo. Los de Rijkaard se negaron a seguir jugando y el rival aceptó. Claro que ahí los periodistas de pacotilla no podían cebarse con el pícaro exmadridista Samuel Eto'o. En fin, no daré más la lata. El camerunés, pequeñeces aparte, se lo ha currado mucho. Visca el Barça!
Por: Toni Junyent | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Escuchame bien, Diego Forlan es el mejor jugador ademas de que es el hombre mas lindo del mundo
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camila | 03-07-2005 20:51:13