Miércoles, 25 de mayo de 2005
11:14 no pasa de ser un pequeño caramelito, divertido, apañado y olvidable. Su distribuidora española la ha vendido como una peli de terror, emparentándola con la saga de ‘Destino final’ (le han puesto el subtítulo ‘Destino fatal’) y dirigiéndola a un público adolescente. El debut de Greg Marcks, frenética historia de sucesos entrelazados en la línea ‘post-Pulp Fiction’, es una de esas historias de personajes accidentados que, en vez de buscar las lágrimas y la empatía con la tragedia, sublima la diversión y el exceso desdramatizador.
El cine de perdedores ya no vende en las multisalas: ahora los perdedores tienen que perder de formas graciosas. Aunque no sé si los que pueblan el pueblo de la peli de Marcks son perdedores o más bien ganadores que la cagan. Es más divertido apuntar alto y caer de culo que estar mordiendo el polvo desde el principio de la historia.
La primera subhistoria logra desasosegar al espectador. La partitura en clave electrónica lisérgica de Clint Mansell (Réquiem por un sueño), los juegos de luces y deslumbres que te hacen sentir en la piel del desafortunado conductor y unos diálogos frescos e ingeniosos que van girando la situación cuando menos te lo esperas funcionan bien y anticipan el tono delirante que va a dominar la narración. La segunda historia, para mi la mejor, es una pequeña comedia adolescente pasada de vueltas y digna del gran John Waters —uno de los chavales pierde un valioso objeto—. A partir de ahí, se nos sigue desgranando lo que ha ocurrido a las 11:14 contándonos las peripecias de otros personajes, algunas más interesantes y otras menos, siguiendo un esquema funcional pero harto repetitivo que acaba haciéndote pensar que estás ante un capítulo alargado de ‘Twilight Zone’. Marcks encaja bien las piezas de su puzzle: acabas sonriendo de lo bien planificada que está la cosa. Además, el joven debutante, sabedor de que su público quiere carnaza, se la da. Y congratula a los que se las saben todas poniendo en escena alguna que otra muerte casi surrealista; en este aspecto también se acerca a ‘Destino final 2’. Hilary Swank y la tiabuenorra Rachel Leigh Cook son las atracciones principales para los pajeros, Marcks también recupera a la veterana Barbara Hershey y en el apartado masculino están Colin Hanks, el hijo de Tom, Henry Thomas y el mítico Patrick Swayze.
Elegante, divertida, delirante y con sus highlights escatológicos, lo que ya son muchos alicientes para elegir peli en estos tiempos de aburridos multicines y uniformidad aséptica.
Por: Toni Junyent | Cine | Comentarios (0) | Referencias (0)