Martes, 24 de mayo de 2005
Posteo también la respuesta a algunas críticas que se hicieron a mi articulo en el foro de Patatabrava. Tal ridículo nombre oculta el espacio de discusión no oficial de la facultad de ciencias de la comunicación de la UAB. Las críticas me parecen totalmente comprensibles y incluso necesario, pero creo interesante añadir esto al artículo original para matizar mi opinión.
No eximo a Marco de su responsabilidad por mentiroso. Y en el artículo siempre le pongo por debajo de las verdaderas víctimas, cuyo dolor y rabia comprendo perfectamente. ¿Quién no toma decisiones equivocadas? Marco se inventó una historia porque creía que así podría contribuir a cierta causa y probablemente también por afán de protagonismo. Está enfermo, y la cagó. Pero no se ha reído de nadie; es más, y te diré esto sin vacilarte: he tenido ocasión de hablar con dos personas que asistieron a charlas de Enric Marco en sus institutos. Ambas me han dicho que muchas de las cosas que les contó Marco no las olvidarán jamás. Marco ha contado la película del Holocausto, con gran veracidad, a muchos niños impresionables que no la podrán olvidar. Y no creo que todo se lo invente: ha investigado lo suficiente como para no errar demasiado su historia. Ha dado voz a muchas víctimas que por miedo o por estar muertas no podían hablar. Ha mentido sobre su circunstancia personal, pero ha dicho muchas verdades que a ciertas personas no les apetece nada revivir. Debe asumir responsabillidades por lo que ha hecho, y deberá comprender los insultos que le estan cayendo y le caerán. Pero hay muchos otros mentirosos sueltos por ahí con los que no nos encarnizamos tanto. Y no puedo dejar de pensar que la mediatización del caso Marco obedece a criterios de espectáculo y de morbo más que a ética periodística y/o ciudadana. Y que el trabajo de Marco, pese a su mentira, por la recuperación de la memoria histórica es muy superior al que la mayoría de nosotros haremos nunca.
Las tesis de los revisionistas son fantasías eróticas de fanáticos que solo les dan gozo a sus mismos autores y a su horda de nostálgicos del nazismo y tocacojones amargados. Si algun día llegamos a un punto en que la sociedad se ha vuelto tan estúpida como para tragarse que el Holocausto nunca existió me pegaré un tiro. Por cada libro que ellos publiquen los historiadores de verdad publicarán cuatro. Me entristece que la cagada de Marco sirva para ayudarles en sus poluciones nocturnas, pero sigo pensando lo mismo.
Cambiando de tercio y poniéndonos conspiranoicos... es realmente curioso que el caso Marco salga a la luz ahora que se celebraban los 60 años de la II Guerra Mundial, que se estaba reconociendo por fin a los republicanos españoles y que el gobierno catalán prepara eso del Memorial por la Democracia.
"Hay que proceder a una educación para enseñar la historia. Hay nuevos campos de concentración, en Ruanda, Sierra Leona, Etiopía, donde los chiquillos se mueren por millones. [...] Los hubo en Kosovo. Hay que decirlo con la voz muy alta; desgraciadamente, por una serie de razones, los hay en Guantánamo, y en Palestina, qué duda cabe, y en el Irak, y en todas partes. ¿Cuántas veces tendremos que seguir recordando? Al final tendremos campos de concentración aquí cerca, porque alguien se inventará una guerra preventiva".
Esto fue parte del discurso de Marco el pasado 28 de enero en el Congreso de los Diputados, en representación de las víctimas del Holocausto. Yo creo que pese a estar ahí como actor, interpretó su papel bastante bien. Tanto, que causó la indignación de los embajadores de EEUU y Israel.
Por: Toni Junyent | General | Comentarios (0) | Referencias (0)