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El ojo cínico

Sábado, 07 de octubre de 2006

Sitges 2006: dia 1

Bien, como tengo un rato libre y temo que si me quedo mucho rato vagabundeando por el hall del Melià acabe preguntándole a alguien si quiere acostarse conmigo, he decidido resucitar esto para contaros que está pasando aquí en Sitges. Más bien, que no está pasando, pues nos pasamos las horas enclaustrados en las salas de cine, como detectives del celuloide que van interrogando a las películas...

La llegada fue plácida. Én prensa no había las aglomeraciones del año pasado, supongo que llegué muy temprano o muy tarde y por eso no me las encontré; en el casillero había, entre otras cosas, un libreto promocional del 'Laberinto del fauno' que intentaré que Del Toro me firmé, más por la simpatía que le tengo que por la película en sí, que, aunque me gustó, no me parece superior ni a 'Cronos' ni a 'El espinazo del diablo'. Esperaba algo más de esta peli que dicen debería haberse llevado la Palma de Oro en Cannes y, según palabras de su propio director, es la más madura que ha hecho. Claro que Kevin Smith también decía eso de su 'Jersey Girl'; Del Toro no tendrá que avergonzarse pues le ha salido una cosa muy bonita, que tarda en encontrar el ritmo y el tono pero cuando lo encuentra te acaba llevando a su terreno. Y es que, de entrada, la parte fantástica parece chirríar un poco: todo muy naïf, que si los cuentos de hadas y tal, la primera aparición del Fauno, que me perdonen, pero deja una sensación algo "cutre", la caracterización infunde más ridiculez que respeto, y la trama parece desarrollarse de una forma muy lineal, y el trasfondo histórico está tratado de una forma algo maniquea —Vidal, el personaje de Sergi López, tiene todos los atributos de esos malos malísimos de las pelis a los que te enseñan a odiar— pero, no sé exactamente como, me acabé olvidando de todas estas consideraciones y me dejé llevar por lo bien dirigida, fotografiada e iluminada que está la peli. La secuencia del bicho sin ojos es sencillamente maravillosa, el hallazgo de la tiza me gustó mucho y qué decir más... que lamento haberle puesto tantas pegas porque en realidad es una buena película; Guillermo Del Toro sigue demostrando que puede hacer buenas y sinceras películas de género, trabaje en Hollywood, en México o en España.

Sin apenas respirar, nos volvimos a meter en el cine para ver la francesa 'Ils', para mí lo más flojo de este primer día. Tuve la sensación de que es la película de dos tipos (Xavier Palud y David Moreau) a los que les gusta el cine de terror, son técnicamente competentes y se han rodeado de un buen equipo pero no tienen lo más importante que son las ideas. Y como no tenían ideas y sí ganas de hacer cine decidieron hacer algo tan sencillo como 'Ils', la crónica, frenética pero aburrida, del acoso y derribo que sufre una parejita a manos de algo o alguien que no voy a revelar. La peli no tiene nada: son ellos dos perseguidos por gente que parece querer matarlos. Se nota tanto que es un producto destinado simplemente a crear una atmósfera de tensión, sin más, que uno pierde el interés a mitad de la película. Yo me empecé a dormir un poco antes, pero ya vi que era todo el rato lo mismo. Se nos hizo larga. Y luego comentábamos que si una peli que dura 74 minutos se te hace larga es hay un problema...

En cambio la británica 'Broken' fue una agradabílisima sorpresa: había leído algo de una madre y una hija secuestradas por un maníaco y me esperaba precisamente eso, explotación de la buena durante 90 minutos, la típica persecución y tortura, a ser posible con abundante desnudez. La cosa empieza fuerte, desasosegante, pero a los veinte minutos te encuentras con el maníaco y su víctima sentados alrededor de una hoguera en un bosque neblinoso y extraño, en medio de ninguna parte. Y luego ves a la mujer bañándose, cuidando las plantas de un improvisado huerto que tienen allí montado, todo muy minimalista y bucólico, síndrome de Estocolmo y esas cosas cachondas que tienen los secuestros como el de Natascha Kampusch. Desde luego no me esperaba esta reflexión traviesa y codificada sobre la violencia de género, mucho más inteligente de lo que parece a simple vista, y quizá es por eso, por la sorpresa, que me dejó tan buen sabor de boca. Imagino que va a ser la típica peli que gustará a pocos. Que me cuenten entre sus defensores.

De 'La hora fría' de Quiroga diré que es una sci-fi española con dos cojones, y eso ya es digno de mención. Serie B de personajes enclaustrados en un espacio cerrado, muy bien llevada pese al bajo presupuesto, con momentos tensos y una Silke que aunque tenga 32 años sigue pareciendo una universitaria de estas que se pasan ocho años en el bar de la facultad. No es brillante, pero sí muy reivindicable: sin duda no tiene muchos precedentes en lo que es el cine español actual.

Luego me arriesgué con 'Avida', la segunda peli de un duo de excéntricos directores franceses de los que se pudo ver su debut en el Verdi este verano. La primera palabra que se dice en la película es: "Topor", y la dice nada menos que Fernando Arrabal, que le dedica unos versos en recuerdo, una especie de epitafio. Y los que me conocéis sabéis que soy fan absoluto de Roland Topor, de manera que empezando así no podía no gustarme. Al salir de la peli, en el bar Galicia frente al Retiro, un tipo comentaba emocionado que, para él, era la película del festival, que si homenaje a Dalí y a Buñuel, surrealismo puro, divertidísima... Para mí, desde luego, también fue la película "grande" de ayer. Dadaísmo del auténtico, de ese cuya gracia es precisamente la falta de gracia, lo absurdo sin coartadas: gente haciendo cosas sin sentido, encontrándole usos delirantes a los objetos y a los paisajes, sacando poesía de donde no la hay a primera vista. Rodada en un blanco y negro muy básico que remite a los primeros trabajos de René Clement en comandita con los surrealistas de París, vale la pena por lo inaudito de una propuesta con la que, si se tiene paciencia, uno se acaba riendo en más de una ocasión. Y que conste que no fui el único que se reía. También es cierto lo que decía un tipo en el bar, contestando al que estaba entusiasmado: "esta peli la pillas el quinto día y no aguantas ni diez minutos". Pero, por suerte, esto solo acaba de empezar.

Seguiré informando.

Por: Toni Junyent | Cine | Comentarios (0) | Referencias (0)

Lunes, 12 de septiembre de 2005

A cabeza descalza(1969), de Brian W. Aldiss

Hasta ahora asociaba a Brian Aldiss con 'A.I.' y con Spielberg, y pese a mi declarada admiración por el viejo proyecto de Stanley Kubrick finalmente adaptado por el director de 'Tiburón', pensaba que sería un escritorzuelo mediocre como tantos otros. Pero he aquí que una tarde, hurgando en una tienda de segunda mano, llegó a mi un ejemplar de 'A cabeza descalza'. Tras leer la sinopsis supe inmediatamente que debía salir de allí con el libro. Pagué los 6 euros que me pidieron, inicialmente algo receloso de pagar tanto por un ejemplar usado, y ahora que lo he terminado me hago cruces. ¿Que inútil pudo desprenderse de tamaña obra de culto?

Tristan Tzara, Dadá y sus coétaneos ya flirtearon con la escritura automática y la poética del absurdo durante las vanguardias europeas de los años 20, y William S. Burroughs nos dejó obras crípticas y alucinadas como 'El almuerzo desnudo'. Si hay libros a los que podemos llamar 'experimentales', sin duda el de Aldiss es uno de ellos. Experimental y, nunca mejor dicho, lisérgico: en un hipotético futuro, Europa intenta en vano recuperarse de la Guerra de las Cabezas Drogadas, en la que los 'árabes' han lanzado potentes bombas de LSD por todo el viejo continente. La alucinación se ha convertido en una forma de vida, en la constante perceptiva de un mundo que ha perdido la noción del tiempo, del espacio y de la realidad. El enemigo es también incierto, algo que no se aclara en el libro: ¿los árabes? ¿qué árabes? ¿de dónde son? Pero ahora ya nada importa, puesto que la gran mayoría de la población, bajo los efectos del bombardeo, vive felizmente colocada, como en una película surrealista que no acabará hasta que se les pare el corazón. La novela empieza en Francia, país que se mantuvo neutral en la guerra y, por lo tanto, no fue atacado. El autor dibuja una ocre ciudad de Metz poseída por la miseria, el pesimismo y el aburrimiento; empiezas a leer pensando qué bien escribe este tipo, para ver cómo, a medida que Colin Charteris llega a su destino, Inglaterra, y empieza a inhalar el aire del lugar, va perdiendo la capacidad de razonar y expresar las ideas ordenadamente, todo se diluye en un cerebro que bulle estimulado por la droga, las palabras se hibridan, nada es lo que parece y el caos toma las riendas de la narración.

Aldiss dijo en su día que 'A cabeza descalza' era prácticamente intraducible. Lo es. La traducción española debe considerarse más una interpretación del texto original que una reproducción fiel. El cambio de estilo, de la evocadora y amarga sobriedad de Metz al delirio liberado de toda norma gramatical y limitación semántica —¿el ejercicio de metalenguaje definitivo?— de Inglaterra, puede suponer un shock en el primer contacto. Pero si aceptas el juego de la novela y comprendes que en un lugar donde el aire es LSD no se puede actuar ni pensar de forma racional te acabas enganchando irremediablemente a la delirante historia de la Revolución definitiva: revolucionados el cuerpo y la mente de los terrestres, ahora sólo falta institucionalizar el desconcierto, encontrar, si la hay, la lógica de la vida-trip. Y el protagonista, Colin Charteris, se convertirá, de la noche a la mañana, en el inesperado Mesías que intentará enterrar definitivamente el mundo tal y como se lo conocía antes de la Guerra. Cada capítulo se cierra con varios poemas sobre los últimos acontecimientos, un recurso curioso aunque no del todo aprovechado. Quizá la traducción no supo extraer a la mayoría de los poemas la emoción y la musicalidad que podrían tener originalmente; sin embargo, hay ocasionales destellos de belleza y, sobretodo en los poemas que cierran el libro, resultan muy conmovedores y entrañables.

Difícil pero definitivamente inigualable, 'A cabeza descalza' es toda una experiencia, una obra maestra del surrealismo que parte de una alocada premisa de ciencia-ficción para construir una arriesgada e irreverente parábola sobre la actitud ante la vida y ante las expectativas que ésta genera.

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Lunes, 30 de mayo de 2005

¡Eto'o, cabrón, saluda a FlorenVision!

Cuando escribí este artículo, días despues de que el Barça celebrara el alirón liguero, aún no se sabía que el Comité de Competición iba a multar a Eto'o con 12.000 euros. Decir que me parece una medida desproporcionada y que no se habría dado si la prensa madrileña no hubiera hurgado en la herida con tanto regocijo. El haberse quedado sin marcar las dos últimas semanas y ceder involuntariamente el pichichi a Diego Forlán me parece suficiente castigo —de la Providencia, el mejor juez que hay— para Samuel Eto'o.

Los periodistas damos miedo. Según cuenta Samuel Eto'o, esta mañana amigos y compañeros le han llamado y le han dicho que mirara la que había liado, que leyera el As y el Marca. Como si no supiéramos que el As y el Marca personifican el revanchismo y la envidia merengue. Eso ahora; cuando les iba bien a ellos y nosotros sufríamos de la mano de Gaspart y Van Gaal, entre otros, personificaban el orgullo patrio desbordado y la sana mofa antibarcelonista. Eto'o también debe haberse conectado a Internet y visto como el grito de “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” que repitió varias veces anoche, a coro con el público y sus compañeros, ha causado estragos. Probablemente, aunque él niegue presiones, también debe haber charlado amistosamente sobre su gamberrada con algún directivo del Barcelona. Y entre todos, le han convencido: ha convocado una rueda de prensa rectificando su comportamiento y diciendo que quiere y valora mucho al Madrid. No lo pongo en duda, el Madrid lo trajo del Camerún y él debe estar agradecido. Pero también hemos visto a lo largo del campeonato como Eto'o se ha tomado esto como una revancha contra el club que preside Florentino Pérez y, en particular, contra el mismo presidente. Florentino es el gran perdedor del año, en todos los frentes, y esa palmadita irónica de Eto'o, ese fresco desquite, ese “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” no le debe haber sentado nada bien. Puede estar contento: su guardia pretoriana mediática no le ha dado la espalda.

Pongámonos analíticos. Si 'cabrón' fuera una especie de palabra tabú, ancestral y temida, de esas que no se dicen y que cuando se dicen remueven pasados oscuros y despiertan tempestades, entendería mejor la sangría madridista. Pero 'cabrón' es una apostilla que estamos cansados de usar cuando hablamos con nuestra gente. 'cabronazo', 'cabroncete', 'menudo cabrón'... Y no está en la dichosa frase porque queramos cagarnos en los muertos de los madrileños, sino porque rima con campeón.

Si el Barça no fuera campeón y el Madrid no hubiera fracasado estrepitosamente, podríamos aconsejar el ingreso de Samuel Eto'o en un sanatorio, por negar realidades. O si el '¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!' fuera una rabiosamente original frase con la que el futbolista camerunés pusiera la guinda a un encendido y visceral libelo contra el Real Madrid, habría tema de debate. Pero resulta que la estructura 'xxx, cabrón, saluda al campeón' es de lo más viejo que existe. Recuerdo haberla gritado de niño cuando el Igualada de hockey patines era el mejor equipo de España y el Liceo de A Coruña su principal antagonista, “¡Liceo, cabrón, saluda al campeón!”, y en infinidad de contextos deportivos. Es una máxima sin significado, que cada año pasa por muchísimas bocas; es la expresión de una alegría inmensa; es la constatación que, tras unos años en el dique seco y tras soportar los señoritismos y la enjundia del Madrid de los Galácticos por fin vamos a traer una nueva liga a la Plaza Sant Jaume para que rabien en la capital del reino. “¡Madrid, cabrón, saluda al campeón!” es esa frase que, no significando nada, que proviniendo del más manido de los lugares comunes, expresa muy claramente lo que sienten los culés desde el momento en que Undiano Mallenco dio por terminado el partido del Ciudad de Valencia. Para Eto'o debe tener cierto simbolismo, es obvio: Florentino lo repudió y él ahora se lo pasa por la cara. De la misma manera que el As y el Marca y la primera línea de la afición merengue, haciendo gala de un atroz madridismo de pandereta, del más rancio patriotismo futbolístico nos han pasado siempre por la cara sus éxitos y nuestros derrumbes. Patriotismo no sólo futbolístico: el terror rojo instaurado en la España analfabeta (gran parte del país) desde la victoria del tripartito catalán se ha convertido en un aliciente para meterse con Cataluña de paso que se meten con el Barça. Aquí no he visto que se rasguen demasiado las vestiduras y clamen al cielo por una insulto banal. Y me atreveré a afirmar que la catarsis que desató el pichichi de la liga con su grito dio lugar al momento más emotivo, más sentido, más puramente culé de la noche. Porque el triunfo no tendría tanto valor si el candidato derrotado no fuera el Real Madrid. Es la misma relación de complementariedad que se establece entre los superhéroes y los supervillanos: uno no tiene sentido sin el otro.

Entonces, ¿porqué rectificar? Ya sabíamos que no saben perder, que nunca sabrán perder. Y Eto'o debía saber que tener la valentía de ser él quien dijera lo que todos querían decir tendría consecuencias. La envidia es uno de las pasiones más primarias del ser humano. Y no le tendría que importar, no hay mejor forma de desahogarse tras un año de duro y gratificante trabajo que decir exactamente lo que se siente. Y Eto'o sentía lo que dijo. También lo sentía yo y muchos culés que estábamos con el “ciento por ciento”, como diría Hristo Stoichkov.

Pero allí en la ciudad del Manzanares estaban sensibles y quisieron plantar cara. La caída del imperio galáctico es tan inminente y evidente que, en el fondo de mi corazón, siento cierta pena por ellos. Son periodistas y a ellos no les importan los contextos y las argumentaciones, sólo les importan las frases, los hechos desnudos, las noticias banales y efectivas. Se dieron cuenta de que la frase de Eto'o era perfecta para lanzarle los perros al camerunés y, de paso, ganarse unos cuartos dándole al desolado madridista una inyección de orgullo. Nada mejor que un titular combativo para aliviar su cosquilleo estomacal y hacerles más llevadera la derrota. Me parece perfecto. Eto'o tendría que sudar de ellos. No ha hecho otra cosa que expresar un sentimiento compartido. Los desplantes son bellos, me recuerdan la época de los duelos entre caballeros de otras épocas, el insulto bien entendido. Pero Florentino —el contendiente de Samuel Eto'o en este duelo— y su séquito no son caballeros, sino quisquillosos empresarios. Han preferido la artilleria pesada, contaminante y efectiva de los medios de comunicación. Y Joan Laporta, que, como Zapatero, es un apologeta del talante, ha debido respirar aliviado al entonar Eto'o, para jodienda de muchos barcelonistas orgullosos, ese falso y cobarde mea culpa.

Hablando de insultos, me parece mucho menos respetuoso tanto para el Madrid como para el Mallorca —los equipos implicados en el resultado del Barça-Levante— la vergonzosa forma de dar por terminado el partido del otro día, con los defensas azulgrana pasándose la pelota autocomplacientemente y los otros mirándoselo como embobados. La SER insistió en la existencia de un pacto verbal establecido para que aquello acabara en empate; nunca lo creí en esos términos, pero lo que ocurrió sobre el campo vino a ser lo mismo. Los de Rijkaard se negaron a seguir jugando y el rival aceptó. Claro que ahí los periodistas de pacotilla no podían cebarse con el pícaro exmadridista Samuel Eto'o. En fin, no daré más la lata. El camerunés, pequeñeces aparte, se lo ha currado mucho. Visca el Barça!

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Lunes, 30 de mayo de 2005

Locos asesinos (Larry Yust, 1972)

Hoy he visto esta rareza de los 70, 'Homebodies', distribuida aquí en VHS con el algo ridículo título de 'Locos asesinos'. Es una pequeña comedia negra sobre los ancianos que residen en un bloque de apartamentos, que, ante la perspectiva de ser desahuciados y ver derruidas las estancias donde han vivido decenas de años, deciden oponer resistencia, llegando a matar si es necesario.


La única carátula que he encontrado por Internet. La del vhs español mola más, ya la escanearé.

Se trata de un filme humilde pero muy curioso, tiene algo especial. La presentación de los inquilinos del edificio y el drama que les supone tener que abandonar sus moradas está contada con mucha sensibilidad y es más triste que divertida. Luego, cuando ya empieza la movida y a morir gente la cosa se vuelve más delirante pero sin perder ese tono decadente de homenaje a la ancianidad inconformista que la hace entrañable. La peli tiene el mismo carácter de reivindicación de la tercera edad que en los últimos años han desarrollado buenas películas como 'Space Cowboys' de Clint Eastwood o la sublime 'Bubba Ho-Tep' de Don Coscarelli.

Lástima que el cutre y estúpido final —el absurdo último plano de la película merece que al director le den unas cuantas collejas dolorosas— no haga en absoluto justicia a lo que hasta los últimos veinte minutos de metraje es una peli bastante notable. La verdad es que no estaría nada mal un remake redoblando la dosis de mala baba y metiendo en el tinglado a los medios de comunicación y la presumible simpatía que estos terroristas suburbanos podrían despartar en muchos ciudadanos cuyo sentido de la justicia social sepa esquivar los obstáculos de lo políticamente correcto. Hablamos de ficción, claro, no me vayan a llamar cosas que no vienen al caso.

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Lunes, 30 de mayo de 2005

Buscando emociones en el país de los modernos: una mirada efiáltica al Primavera Sound 2005

Tras pasear mi incultura musical y mis ansias de empaparme de todo y de empaparlas a todas por el Primavera Sound barcelonés puedo afirmar que

a) Iggy Pop sigue en plena forma. Debo confesar que jamás había escuchado nada de los Stooges ni de él en solitario aparte de algún hit, pero no hizo falta, su directo nos electrizó desde el primer minuto y no paramos de brincar hasta el último. Al menos yo. Por cierto, ¿alguien más le oyó gritar “fuck Mas!” o fue una locura mía? Igual alguien de la organización o algún amiguete tiene cuentas pendientes con el líder de CiU (Artur Mas) y le sugirió la consigna...

b) comprendo perfectamente las sospechas de que detrás de su pose cool y su artificiosidad, los llamados 'modelnos' ocultan un gran vacío interior subrayado por una línea en el cerebro. Pero los ejemplares femeninos de esta estirpe me siguen poniendo cachondo.

c) no hay nada mejor, en estos tiempos de medias tintas, pesimismo antropológico y trascendencia envasada, que la reivindicación de lo absurdo, lo incorrecto, lo delirante y lo epatante. En este sentido aplaudir

-el festivo, elegante y ascendente directo de The Arcade Fire, el primero que volvió un poco loco al público.

-la frescura y el carisma de los They might be giants, que no se prestaron al bis aunque estuvimos un buen rato aplaudiendo.

-la excentricidad pop de Oslo Telescopic, unos misteriosos enmascarados franceses que versionaron con gracia el 'Walk like an egyptian' de las Bangles y se fueron desmelenando a medida que avanzaba el concierto. En la web del festival los llamaban herederos de The Residents, aunque yo no diría tanto. Saltaban y se movían frenéticamente, e incluso uno de ellos llegó a emparrarse a un lateral del escenario, pero no pasaron de ahí.

-el potente directo de los Psychic TV de Genesis P-Orridge, que se ha cambiado de sexo y lucia sus recién implantados pechos al aire libre. Muy motivada y gritona, bien acompañada por sus guitarristas, protagonizó una de las actuaciones más entrañables del festival. Durante la misma, tuvo la gentileza de pasar en una pantalla que había tras el escenario el vídeo de su operación de cambio de sexo.

-el delicado pop bucólico y ligeramente marciano de los Mercury Rev. Aunque su rollo suena demasiado New Age, como el canto de una sirena que me quiere convencer de algo...

-la contundencia de los Grabba Grabba Tape, dos tipos disfrazados de peludos pollos rosas que, con una batería y una tabla de mezclas (o sintetizador o lo que sea, no sé lo que era, una cosa en que se tocan botones) hacían maravillas. Su concierto duró muy poco, creo que no más de media hora.

-lamentar, en este campo, la baja de los Television Personalities y el haberme perdido a los Astrud, aunque su último disco no tiene tanta gracia como 'Gran Fuerza'. También fue una putada que los pusieran a la misma hora que Sonic Youth.

d) New Order protagonizaron el concierto más emotivo, acertando en su selección de hits, tocando las mejores del notable nuevo disco y recuperando, para deleite de los fans, dos temazos de Joy Division: 'Transmission' y el mítico 'Love will tear us apart'.

e) tampoco hace falta estar loco o ser un experimentador radical para demostrar que se es bueno. Prueba de ello son el ensoñador clasicismo al piano de Antony & The Johnsons, que fue muy aplaudido aunque yo me dormí; la actitud rock combativa y la fuerza de la voz de Steve Earle, o las desgarradoras baladas country del joven Micah P. Hinson.

f) Nacho Vegas sigue siendo un cojonudo humedecedor de braguetas, así como Los Planetas, ambos bien arropados por sus fans incondicionales. Vegas convenció basando su actuación en el último disco, 'Desaparezca aquí', con las únicas excepciones de 'La plaza de la soledá' (perteneciente a 'Cajas de música difíciles de parar') y el primer tema de la actuación, que creo que es nueva. En cambio, los granadinos liderados por J. dejaron un cierto poso de decepción, estuvieron sosos: las canciones del nuevo disco no conectan demasiado y la cosa sólo se animó cuando empezaron con los hits. 'Santos que yo te pinte', 'Un buen día', 'Segundo premio', 'Cumpleaños total'... La verdad es que, para mi, que nunca los había visto en directo, ya valió la pena poder escuchar esos temazos.

g) los Sonic Youth se hacen grandes pero no han perdido su capacidad de manosear las guitarras como dioses. Kim Gordon sigue estando guapísima y su sensual susurro de “spirits desire: one will fall” anunciando 'Teenage Riot' al final del concierto fue todo un regalo para una hora y pico estupenda en que tampoco faltó el clásicazo 'Catholic Block'.

h) Echo & The Bunnymen también gustaron en el Auditorio, con una breve pero sentida actuación. Llamaron al público a abandonar sus asientos y darles más calor, recompensando con 'The killing moon' y otros de los temas que les han hecho famosos. Ian McCulloch se marcó una anticlimática pero evocadora versión del 'Walk on the wild side' de Lou Reed.

i) el apoteósico fin de fiesta, a parte de los diferentes DJ's que debían estar desperdigados por los escenarios y a los que no me molesté en visitar, fue en el escenario de CD Drome con los franceses M83, todo un lujazo de post-rock apenas acompañado de letra en el que se fue aglomerando todo el público que iba llegando de los otros escenarios donde terminaban otras actuaciones. Deliciosa explosión de sonido celebrada por un público que, más que moverse al ritmo de la música, se resistía a aceptar que el festival se acababa.

j) me dolió, ya que soy un gran consumidor de shawarmas, que los del Primavera Sound fueran tan tóxicos. En cambio los crépes estaban muy ricos y los bocadillos, pese a la dejadez de su composición y puesta en escena, eran grandotes y ayudaban a acallar el hambre. La nueva morada del festival en el recinto del Forum cuenta con mi aprobación, mucho más espacio y muy bien montado todo, no como en el Festimad. Todo un detalle lo de poner autobuses hacia Plaza Cataluña durante la noche y con frecuencia.

k) buenos DJ's. El viernes disfrutamos hasta el amanecer con la sensualidad electrónica y las filigranas de DJ Krush y el sábado, en uno de los momentos más puramente individuales, emocionantes y locos del Festival entré a saco por unos minutos en una carpa donde pusieron seguidos tres auténticos megahits de la movida madrileña: 'Enamorado de la moda juvenil' de Radio Futura, 'La rebelión de los electrodomésticos' de Alaska y los Pegamoides y la preciosa 'Autosuficiencia' de Parálisis Permanente. Luego sonaron los Ramones, los Village People, los Smiths y otras piezas típicamente ochenteras. Que bonito!

l) todo parecido entre esto y una crónica musical seria es pura coincidencia. Ya véis que soy poco exigente, apenas pongo a parir a nadie. Ruego comprended mi incapacidad, dado que estoy medio ciego y medio sordo, para dictaminar si un escenario suena bien o suena mal o si las guitarras estaban descoordinadas. Eso lo dejo para los profesionales. Así han pasado las cosas por mi cabeza, y así os las he contado. Bueno, mis delirios pajeros los dejo para otras tribunas más adecuadas. Besos.

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Jueves, 26 de mayo de 2005

Lanzamientos bizarros en DVD

Este mes estamos de enhorabuena. Los de Manga Films han puesto a la venta la trilogía —creo que la primera ya estaba editada— de Una historia china de fantasmas, la saga de fantasía épica producida por Tsui Hark. Y la FNAC vuelve a hacer la promoción de regalarnos vales de 6 euros por cada peli en VHS que les llevemos. Eso sí, los vales sólo sirven para dvd’s que valgan 14,95 euros o más. No deja de ser una incitación al consumo, no es que nos hagan ningún favor, pero es todo un aliciente para aumentar nuestra cineteca.

Yo ya me hice con El crepúsculo de los dioses, la obra maestra de Billy Wilder, La jauría humana, cojonudo alegato contra la estupidez humana y la violencia sin sentido de Arthur Penn, con Marlon Brando, y Zoolander de Ben Stiller, divertidísima mofa del mundo de la mofa imprescindible para todo cinéfago con criterio.

De las de ‘Una historia china de fantasmas’ yo sólo vi la primera hace años y me pareció una delicia desbordante de imaginación, con agradables chorreones de sangre, mucho humor y un ritmo que hace imposible aburrirse. Las secuelas también tienen buena pinta, en IMDB no las dejan nada mal y, si siguen el mismo rollo de la primera, no hará falta demasiado para tenernos entretenidos hora y media, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

DeA Planeta, por su parte, trae por fin a España el film de culto La piel que brilla (The reflecting skin, 1990), opera prima del inglés Phillip Ridley, quien sólo ha vuelto a dirigir en 1995 La pasión de Darkly Noon, que también corre por ahí baratita. ‘La piel que brilla’ cuenta la fascinación de un chaval de ocho años por su nueva vecina, una misteriosa mujer que viste siempre de negro… es una visión del mundo adulto a través de los ojos de un niño cuya fotografía fue premiada en Sitges, así como la actriz protagonista. Y dicen que es muy rara, adjetivo que a mí siempre me gusta oír de una peli.

Filmax se luce totalmente, bizarradas por doquier. Serie B de la buena. O no. Yo no las he visto, pero el hecho de verlas en las estanterías ya me hace sonreír: Zarkorr, el invasor, The catcher, 976 teléfono del infierno, dirigida por Robert “Freddy Krueger” Englund, Bestia asesina, Blood dolls del gran Charles Band, Cabeza de familia… ¡parece que nos estén atacando!

La Fox saca también una edición especial, aprovechando el estreno de Star Wars III, de La loca historia de las galaxias de Mel Brooks.

Los amantes del fantaterror italiano también están de suerte. Filmax pone la guinda a su pastel de mayo empezando una ‘colección giallo’ cuyos primeros títulos son El día negro (1971) y La mujer del lago (1965), dos auténticas rarezas firmadas por un tal Luigi Bazzoni (‘La mujer del lago’ es codirigida con Franco Rosellini). En junio sacarán ¿Quién la ha visto morir? (1965) de Aldo Lado, un buen giallo que se ha emitido alguna vez por TV3 (Televisió de Catalunya).

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Miércoles, 25 de mayo de 2005

11:14 (Greg Marcks, 2003)

11:14 no pasa de ser un pequeño caramelito, divertido, apañado y olvidable. Su distribuidora española la ha vendido como una peli de terror, emparentándola con la saga de ‘Destino final’ (le han puesto el subtítulo ‘Destino fatal’) y dirigiéndola a un público adolescente. El debut de Greg Marcks, frenética historia de sucesos entrelazados en la línea ‘post-Pulp Fiction’, es una de esas historias de personajes accidentados que, en vez de buscar las lágrimas y la empatía con la tragedia, sublima la diversión y el exceso desdramatizador.



El cine de perdedores ya no vende en las multisalas: ahora los perdedores tienen que perder de formas graciosas. Aunque no sé si los que pueblan el pueblo de la peli de Marcks son perdedores o más bien ganadores que la cagan. Es más divertido apuntar alto y caer de culo que estar mordiendo el polvo desde el principio de la historia.

La primera subhistoria logra desasosegar al espectador. La partitura en clave electrónica lisérgica de Clint Mansell (Réquiem por un sueño), los juegos de luces y deslumbres que te hacen sentir en la piel del desafortunado conductor y unos diálogos frescos e ingeniosos que van girando la situación cuando menos te lo esperas funcionan bien y anticipan el tono delirante que va a dominar la narración. La segunda historia, para mi la mejor, es una pequeña comedia adolescente pasada de vueltas y digna del gran John Waters —uno de los chavales pierde un valioso objeto—. A partir de ahí, se nos sigue desgranando lo que ha ocurrido a las 11:14 contándonos las peripecias de otros personajes, algunas más interesantes y otras menos, siguiendo un esquema funcional pero harto repetitivo que acaba haciéndote pensar que estás ante un capítulo alargado de ‘Twilight Zone’. Marcks encaja bien las piezas de su puzzle: acabas sonriendo de lo bien planificada que está la cosa. Además, el joven debutante, sabedor de que su público quiere carnaza, se la da. Y congratula a los que se las saben todas poniendo en escena alguna que otra muerte casi surrealista; en este aspecto también se acerca a ‘Destino final 2’. Hilary Swank y la tiabuenorra Rachel Leigh Cook son las atracciones principales para los pajeros, Marcks también recupera a la veterana Barbara Hershey y en el apartado masculino están Colin Hanks, el hijo de Tom, Henry Thomas y el mítico Patrick Swayze.

Elegante, divertida, delirante y con sus highlights escatológicos, lo que ya son muchos alicientes para elegir peli en estos tiempos de aburridos multicines y uniformidad aséptica.

Por: Toni Junyent | Cine | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 24 de mayo de 2005

Operazione Paura: el material del que están hechas las pesadillas

Hace tiempo me topé por la Red con un bonito texto sobre ‘Un soplo en el corazón’, el discazo de Family. Por si no los conocéis, Family —Javier Aramburu e Iñaki Gametxogoikoetxea— eran dos vascos que a principios de los 90 gestaron uno de los discos más bellos del pop español. En el artículo, Javier Becerra nos dice: “Sí, es un hecho común. Todas las versiones escritas sobre UN SOPLO EN EL CORAZÓN (Elefant-94), primer y único disco de FAMILY, convierten al crítico en un torpe aprendiz de poeta, en un cursilineo encadenador de palabras acarameladas”. Exactamente lo mismo podría decir yo acerca de mi pretensión de hablar de ‘Operazione paura’ (conocida como ‘Kill, baby… kill!’ en USA), el espléndido cuento de terror que dirigió en 1966 Mario Bava. No tengo constancia de que se estrenara en España. Es, de hecho, una de sus películas menos accesibles, a la que algunos afortunados gallegos tuvieron acceso cierta madrugada que a los de TVG les dio por proyectarla, en versión original subtitulada.

Mario y Bava, juntas, son palabras mayores. Nacido en San Remo en 1914, este orfebre del cine fantástico —aunque no se limitó a este género— empezó a trabajar como operador de cámara y director de fotografía ya en los fatales años 30. A finales de los 50 empieza a codearse con Riccardo Freda, otro maestro, ayudando a terminar filmes como ‘I vampiri’ o ‘Caltiki’. También participó en el rodaje de ‘La batalla de Maratón’, película que Jacques Tourneur dejaría incompleta, entre otros peplums y películas fantásticas de la época. En 1960 se presenta como director con la fundacional ‘La máscara del demonio’, uno de los filmes que, junto a ‘Danza Macabra’ de Antonio Margheriti’ o ‘L’amante del vampiro’ del bizarro Renato Polselli, inauguraría en Italia la moda del horror gótico que la Hammer estaba empezando a rentabilizar en Gran Bretaña. A partir de ahí se sucederían unas 25 películas notables, algunas de las cuales han entrado con letras de oro en la historia del fantaterror italiano y del cine en general. No es el momento de repasar su filmografía, así que, despues de este largo paréntesis, volvamos a ‘Operazione Paura’.



Decía, ¿qué puedo decir yo, insignificante aficionado que ni siquiera acierta a recordar que es en cine eso del cambio de eje? ¿qué voy a decir para no empañar el broche de oro que gestó Bava, con que lisiada poesía podré emular la majestuosa lírica terrorífica que destila, desde el primer minuto hasta el último, esta ‘Operazione Paura’? Decir, primero, que la encuentro muy superior a las históricas aunque sobrevaloradas ‘La máscara del demonio’ y ‘Seis mujeres para el asesino’. Ambas tienen una excelente fotografía, lo que ya era marca de la casa. En ambas se percibe un dominio de la composición poco usual, lo que también es marca de la casa. Pero a ‘La máscara del demonip’ le falla la segunda parte de la película, la que se desarrolla en el castillo, que se convierte en un folletín de este y el otro han muerto, ahora corro, ahora me escapo, ahora grito. Efectivo, con buenos sustos, pero que no impresiona. ‘Seis mujeres para el asesino’: vale que es el primer giallo, vale que sin ella no existiría ‘Rojo Oscuro’ ni ‘Viernes 13’ ni nada de todo eso, pero vista hoy no deja de ser una peli bien rodada pero anodina y nada sorprendente. A mi al menos no me dijo demasiado. ‘Operazione Paura’ reúne la inspiración y la artesanía que le han dado el renombre a Bava y las aplica a la perfección en la sencilla historia de un doctor que llega a cierto pueblo a realizar la autopsia de una chica que murió en circunstancias extrañas y se encuentra con un ambiente plagado de silencio y de secreto que parece girar entorno a una misteriosa niña vestida de blanco que se aparece de vez en cuando a la gente del lugar… A ‘Operazione Paura’ casi se le podría quitar el sonido y no nos importaría. Casi sería más entretenida como peli muda que muchos supuestos clásicos con los que se llenan la boca esos académicos del cine. Porque ya desde esas primeras imágenes azuladas de los pies de la chica bajando la escalera, la fascinadora visión desde la tartana de esos hombres llevando la tumba bajo el sol, Mario Bava nos adentra en un trip pesadillesco que sublima el concepto de atmósfera y le da al horror entendido como arte, como poesía en movimiento, una de sus obras cumbres.

Es innegable que esta película influyó y mucho en la generación de directores italianos que tomaría el relevo de Bava durante los años 70 y 80. Hablo de Dario Argento y de Lucio Fulci, pero tampoco habría que olvidarse de Pupi Avati o de Michele Soavi, otros dos directores con un talento inusual para crear atmósferas. Hay más de un paralelismo entre la villa de ‘Operazione Paura’ y la de ‘Inferno’ —compárense sino las fachadas iluminadas en la noche, casi idénticas—; el recurso de la niña fantasmal se repite en ‘El más allá’ y ‘En aquella casa al lado del cementerio’ de Fulci. El británico Nicolas Roeg también lo haría suyo vistiendo al pequeño espíritu con un impermeable —anticipo de los demonios de ‘Cromosoma 3’— en la neblinosa Venecia de ‘Amenaza en la sombra’ (‘Don’t look now, 1973). ‘Inferno’ de Argento es, a parte de otra excelente película, una de las últimas en que el maestro Bava dejó su impronta encargándose de algunos efectos visuales y rodando la bella escena acuática del principio.

Tras las presentaciones de rigor, una vez ubicada la historia y definidos sus personajes, la narración toma cada vez un cariz más expresionista y surrealista, culminado en el clímax de la villa, que nos deja varias imágenes para el recuerdo: el mayestático y deliciosamente iluminado plano de la escalera de caracol o el pequeño bucle en que se encontrará el protagonista del filme durante su huida de la mansión. O ese momento en que simulando estremecedoramente el efecto de un columpio sobre el que vuela la niña, se nos regala una postal nocturna, vivamente coloreada, del pueblo. Ahora que muchos empresarios y mercenarios del cine deben defender la preocupante sobredosis de la animación por ordenador y la sofisticación tecnológica de los efectos especiales, es preciso recordarles que hubo un tiempo en que las cosas se hacían de otro modo y no necesariamente peor. Es más, rara vez los tan aclamados CGI effects han servido para algo más que para molestar o para humedecer la ropa interior de jovenzuelos demasiado impresionables. Brillan entre este montón de basura la denostada ‘La gran aventura de Mortadela y Filemón’, cojonuda adaptación del universo de Ibáñez, o el taquillaza del Señor de los Anillos. Frente a la opulencia de medios, Bava oponía una gran inteligencia narrativa y un dominio brutal de la composición cinematográfica. Las pantallas croma azules ante las que hoy recitan sus textos Ian McKellen y Elijah Wood eran entonces sets cuidados hasta el último detalle para que la cámara, sin necesidad de soportes adicionales, nos sumergiera en la tan hermosa como aterradora irrealidad del cine.

Hay que sentirla, hay que verla, hay que recuperarla. A falta de ver unas cuantas, me parece la obra maestra de Mario Bava. Por películas como esta son por las que lamentaré eternamente que a los seguidores del fantástico nos tengan en un ghetto de freaks, ese ghetto que delimitan con sus miradas y con sus risas interiores cuando les decimos que nos parece mejor película ‘Amanecer de los muertos’ u ‘Operazione Paura’ que su amada ‘Casablanca’.

Por: Toni Junyent | Cine | Comentarios (0) | Referencias (1)

Martes, 24 de mayo de 2005

Enric Marco II: Aclaraciones

Posteo también la respuesta a algunas críticas que se hicieron a mi articulo en el foro de Patatabrava. Tal ridículo nombre oculta el espacio de discusión no oficial de la facultad de ciencias de la comunicación de la UAB. Las críticas me parecen totalmente comprensibles y incluso necesario, pero creo interesante añadir esto al artículo original para matizar mi opinión.

No eximo a Marco de su responsabilidad por mentiroso. Y en el artículo siempre le pongo por debajo de las verdaderas víctimas, cuyo dolor y rabia comprendo perfectamente. ¿Quién no toma decisiones equivocadas? Marco se inventó una historia porque creía que así podría contribuir a cierta causa y probablemente también por afán de protagonismo. Está enfermo, y la cagó. Pero no se ha reído de nadie; es más, y te diré esto sin vacilarte: he tenido ocasión de hablar con dos personas que asistieron a charlas de Enric Marco en sus institutos. Ambas me han dicho que muchas de las cosas que les contó Marco no las olvidarán jamás. Marco ha contado la película del Holocausto, con gran veracidad, a muchos niños impresionables que no la podrán olvidar. Y no creo que todo se lo invente: ha investigado lo suficiente como para no errar demasiado su historia. Ha dado voz a muchas víctimas que por miedo o por estar muertas no podían hablar. Ha mentido sobre su circunstancia personal, pero ha dicho muchas verdades que a ciertas personas no les apetece nada revivir. Debe asumir responsabillidades por lo que ha hecho, y deberá comprender los insultos que le estan cayendo y le caerán. Pero hay muchos otros mentirosos sueltos por ahí con los que no nos encarnizamos tanto. Y no puedo dejar de pensar que la mediatización del caso Marco obedece a criterios de espectáculo y de morbo más que a ética periodística y/o ciudadana. Y que el trabajo de Marco, pese a su mentira, por la recuperación de la memoria histórica es muy superior al que la mayoría de nosotros haremos nunca.

Las tesis de los revisionistas son fantasías eróticas de fanáticos que solo les dan gozo a sus mismos autores y a su horda de nostálgicos del nazismo y tocacojones amargados. Si algun día llegamos a un punto en que la sociedad se ha vuelto tan estúpida como para tragarse que el Holocausto nunca existió me pegaré un tiro. Por cada libro que ellos publiquen los historiadores de verdad publicarán cuatro. Me entristece que la cagada de Marco sirva para ayudarles en sus poluciones nocturnas, pero sigo pensando lo mismo.

Cambiando de tercio y poniéndonos conspiranoicos... es realmente curioso que el caso Marco salga a la luz ahora que se celebraban los 60 años de la II Guerra Mundial, que se estaba reconociendo por fin a los republicanos españoles y que el gobierno catalán prepara eso del Memorial por la Democracia.

"Hay que proceder a una educación para enseñar la historia. Hay nuevos campos de concentración, en Ruanda, Sierra Leona, Etiopía, donde los chiquillos se mueren por millones. [...] Los hubo en Kosovo. Hay que decirlo con la voz muy alta; desgraciadamente, por una serie de razones, los hay en Guantánamo, y en Palestina, qué duda cabe, y en el Irak, y en todas partes. ¿Cuántas veces tendremos que seguir recordando? Al final tendremos campos de concentración aquí cerca, porque alguien se inventará una guerra preventiva".

Esto fue parte del discurso de Marco el pasado 28 de enero en el Congreso de los Diputados, en representación de las víctimas del Holocausto. Yo creo que pese a estar ahí como actor, interpretó su papel bastante bien. Tanto, que causó la indignación de los embajadores de EEUU y Israel.

Por: Toni Junyent | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Martes, 24 de mayo de 2005

El mentiroso y los carniceros

Esta semana se ha puesto de moda lapidar a este señor, así que vamos a reivindicarle desde esta feliz tribuna. Por si no estáis enterados, el anciano de 84 años Enric Marco ha sido expulsado de la Asociación Amical de Mauthausen, la cual le iba a nombrar presidente esta semana, al descubrirse que nunca fue prisionero en el campo de concentración de Flossenburg, como él contaba. Marco llegó a escribir en 1978 —ese año empezó la mentira— un libro autobiográfico, 'Los cerdos del comandante', donde narraba sus fantásticas experiencias. Fantásticas por inventadas.

Ahora este pobre octogenario va a tener que soportar los insultos y los reproches de sus ficticios compañeros de penurias. La nueva historia es que partió a Alemania como voluntario en 1941 con un grupo de trabajadores españoles, fue detenido y brutalmente interrogado por la Gestapo en 1942 no se sabe a santo de qué y regresó a su país en 1943 tras pasar un breve período en un penal alemán. Claro que, si mintió sobre su estancia en el campo de concentración, también podría mentir ahora y haber estado en realidad buscando a Cthulhu en Atapuerca.

Marco fue, pues, un deportado ficticio. Pero convirtió esa ficción en una convicción, en una obligación: la de luchar para que los horrores de los campos de concentración nazi no caigan en el olvido. Y para que no se repitan. Activista social de dilatada trayectoría, dirigió la CNT en los primeros años de la transición española y también estuvo al frente de la asociación de padres y madres de Cataluña. La misma presidenta de la Amical de Mauthausen reconoce: "nadie ha trabajado por la asociación Amical como él". Pero ha mentido, ¡oh, y eso es malo!, y la prensa ha cargado contra él. No directamente, sino mediante el recurso de la cita entrecomillada. La prensa ha apuntado y la sociedad ha disparado. Lo que ha hecho Enric Marco es, según parece, lamentable. Ya van unos cuantos compañeros/as de facultad a los que oigo rajar de él.

Qué quieren que les diga: en una sociedad de mierda sujeta a lo que marca la hipocresía y el buenrollismo, donde la mentira es el denominador común de las relaciones humanas, que alguien mienta por una buena causa ya es algo digno de elogio. Y que alargue su mentira y esa causa durante casi treinta años, cargando no sólo con su ancianidad sino también con la mentira y la causa, para mí, es de héroes. Quizá un héroe menor comparado con los que realmente sufrieron el horror de Mauthausen y los demás laboratorios infernales de Hitler. Pero con que Enric Marco haya sentido ese dolor como suyo un rato cada día de todo este tiempo, a mí ya me vale para subirlo a mi panteón particular. Unos lo han llamado fraude; yo lo llamaré solidaridad radical.


Después de comer, invaden la parrilla televisiva programas donde la mentira, el rumor y la humillación se convierten en el más aceptado de los pasatiempos sociales. Sublimación de la mediocridad.

La Generalitat tripartita no ha dudado en retirarle la Cruz de Sant Jordi que había recibido de manos de Jordi Pujol en 2001. Si el seguidismo entre partidos ya me parece patético, que un gobierno tome una decisión porque ciertos periódicos han alentado al rebaño a despotricar de cierta persona me hace dudar sobre si Cataluña la preside Pasqual Maragall o la presiden los empresarios del periodismo y sus mercenarios. Es una decisión cara a la galería: me recuerda, salvando las distancias, a cuando los socialistas catalanes echaron fulminantemente del partido al regidor Francesc Salvador por su supuesta implicación, cantada por la prensa gracias a la labor de nuestros cuerpos policiales, en el caso de pederastia del Raval. Acabaron con su carrera política y mancharon su biografía de por vida; luego se descubrió no sólo la inocencia de Salvador sino también los debilísimos y delirantes argumentos con los que se le había acusado. El mal ya estaba hecho.


Aunque Alfredo Urdaci era de una pasta especial, la descontextualización, las medias verdades y las verdades interesadas pueblan los informativos televisivos (y también los escritos, y todos). Otras formas más gratificadas de mentir.

Enric Marco no sufrió en sus propias carnes la humillación de los campos de exterminio nazis. Pero ahora está sufriendo la del campo de atontamiento de los medios de comunicación, con la connivencia de unos políticos tan pagados de sí mismos que apestan y de una sociedad amargada que necesita criminales para sentirse superior a ellos. Humillación a todas luces menor que la de los deportados, pero humillación al fin y al cabo. No pretendo establecer agravios comparativos. Tan solo espero que esto se olvide rápido y le dejen vivir en paz el tiempo que le queda. Bastante ha sufrido y ha luchado ya.

Por: Toni Junyent | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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